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MIS ARTICULOS DE AUTOAYUDA
 
Esta pàgina pretende ser una guìa, una ayuda a todas las personas que de una u otra forma requieren una orientaciòn a sus problemas existenciales, a la crianza de los hijos y a la mejora de su autoestima.Si al leer los articulos te identificas con sus contenidos y sirven para tu mejoramiento personal y espiritual, me sentirè bien gratificada con ello
Parece que los padres están fallando en el proceso de separación, individualidad y ayuda a los hijos e hijas a crear su propia independencia. A eso se le podría llamar COMPLEJO DE PAPA o MAMÀ GALLINA. Es curioso, lo que pasa es que confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos o hijas, a cumplirles sus caprichos, a resolverles la vida y no pensamos en prepararlos para una vida dura, así que nuestros hijos e hijas nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes. A eso se le llama hacerlos DEPENDIENTES E INUTILES. Cada día los hijos pretextan su ayuda en las labores del hogar alegando que su única responsabilidad es el estudio, pero lo demás depende totalmente de sus padres. A eso se le llama ser MANTENIDO. En aras de una felicidad mal entendida queremos llenarlos de cosas materiales, se les compra la mejor ropa o los tenis mas caros, estudian en las escuelas, liceos y universidades mas caros, dinero para las fiestas, dinero para sus gastos, un carro si es posible, sin mencionar otros “compromisos económicos que ellos hacen”; los cuales no se ganan y lo más grave que ellos piensan que es tu obligación. A eso se le llama ALCAHUETERIA. Te sacrificas en todos los sentidos para que tus hijos e hijas tengan lo mejor y nunca les quedas bien y lo que recibes por parte de ellos es: EXIGENCIAS Y EGOISMO. Les hemos dado tanto, que se creen Merecedores de todo… No te piden… TE EXIGEN. Les hemos dado tanta atención que se sienten el centro del universo, cargados de egoísmo creen que el mundo debe girar a su alrededor y que lo único valioso, importante y primordial, son ellos. No les hacemos conciencia de su papel como individuos responsables. Si yo como padre cumplo con el compromiso de cubrir sus necesidades personales, de salud y escolares…. Ellos tienen que cumplir con el compromiso de sacar buenas calificaciones y colaborar en el hogar. ¿Qué está pasando con las nuevas generaciones? Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los años lejanos o cercanos a nuestra juventud, todo era muy diferente. No teníamos teléfono celular… y no pasaba nada. No teníamos computadora… y escribíamos a mano e en máquina de escribir. Nos conformábamos con la ropa que nos podían comprar y no por eso no nos sentíamos diferente ni descalificados por no usar la marca X ó Z. Si nos llamaban la atención, nos negaban un permiso o nos daban con la correa, de ninguna manera le faltábamos el respeto a nuestro papá, ni mucho menos lo amenazábamos. Si nos íbamos a una fiesta o reunión, nos comprometíamos a regresar a una hora determinada, que teníamos que cumplir te gustara o no, de lo contrario nos castigaban y no había permiso para la siguiente…Y eso no era motivo para emitir gritos, zapatazos y azototes de puerta, chantajes o tener durante una semana sonrisas fingidas o caras molestas… En ese tiempo existía un valor muy importante que nos enseñaron desde pequeños y se llamaba: RESPETO. Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en que lugar estará o detrás de que mueble lo escondimos para que nuestros hijos e hijas no lo encuentren y mucho menos lo practiquen. Habían valores que eran preponderantes: uno era el orden, el otro la disciplina y otro la obediencia. Hoy en día, algunos padres no ayudan a la tarea, si no que la hacen completa, y habiendo tanto libro e información a la mano, además te la buscan, lo único que les falta es ir a presentar el examen en el salón de clase. Y todo este circo para que el hijo o la hija no haga berrinche y no sufra una deshidratación a causa de sus lágrimas y lo más triste ….. “para mantener la paz social en el hogar”, donde la solvencia y la autoridad de los padres hace mucho tiempo no existen. Y qué decimos del hogar, donde para evitar conflictos y discusiones, como ya no funciona aquel estribillo de: a la una, a las 2, a las dos y cuarto como si fuéramos reloj. O el clásico “voy a contar hasta cinco y llevo tres…” Nos convertimos en el cómplice de nuestros hijos e hijas. Eso sí, con la boca callada para no caerles gordos con tanta habladera y no les permitimos a nuestros niños que se desgasten ni siquiera recogiendo sus propias pertenencias. Total para qué (pensamos), ellos por qué, si no tienen culpa alguna de mis problemas, ellos no pidieron nacer. No nos sobreprotegían, ni nos solucionaban los problemas, teníamos libertad hasta para cometer errores, lo cual nos llevó a desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad…Eso se llama CRECER. Dentro de este proceso de crecimiento no estaban exentos unos correazos, un manotazo o una que otra nalgada bien puesta, y todo esto a nadie le ocasionó ningún trauma, por tratar de que obedeciéramos, En aquellos tiempos la voz de nuestro padre se escuchaba con respeto, las órdenes de papá se acataban sin protestar y los consejos de ellos no eran catalogados como cantaletas, problemas o rollos. Ni le decías a tu papá “ya cállate” o el famoso “si, hombre, si”. En aquellos tiempos los padres ponían los límites, las reglas y las condiciones y no tenían miedo de que el hijo o la hija les dijeran: es que aquí no me comprenden, no me dejan ser, tú no te metas o el típico “me voy de la casa” Pues adonde íbamos a ir que nos trataran mejor que en nuestra casa? En aquellos tiempos los padres no tenían miedo de llamarte la atención y “que te enojaras”. Total que tenías dos costos enojarte y volverte a contentar; si no querías comer, te quedabas con hambre, porque no te daban dinero para comprar porquerías en la tienda de la esquina. Además para qué, si la mamá se levantaba temprano a prepararte el desayuno. En aquellos tiempos tus padres no justificaban tus malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa. En aquellos tiempos el padre decía no y no, quería decir no. La figura paterna era muy diferente a la actual, el amor, el respeto y la consideración…no daban cabida a los actuales calificativos: Mi papá está loco, ya está chocho, es un egoísta, está neurótico, es un frustrado, y quien sabe cuántos calificativos más. Mismos que me causan una gran pena, no sé si por quien los emite o por quien los recibe. Enseñémosle a respetar a sus semejantes para que cuando tengan su pareja la sepan cultivar y procurar, (la igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas), a formar su escala de valores que los harán seres humanos de bien, útiles a su familia y a la sociedad. Hagámosles conciencia que los valores no han pasado de moda ni son piezas de museo, a quererse a sí mismos para que cuando tengan sus hijos, los amen y eduquen. Para que tengan credibilidad en la relación de pareja. Piensa… ¿Qué vas a querer a cambio de un abrazo? Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra escala de valores un estandarte, para que nuestros hijos e hijas aprendan lo que es el respeto, el compromiso, la honestidad, la humildad, la cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento; y la nobleza de corazón… Que los hará unos seres humanos de excelencia…
DESPUES DE TODO, NO ES TAN DIFICIL, PRUEBA Y VERAS…ASI QUE TE PIDO “DESPIERTA PAPÁ DESPIERTA” britozenairgmail

¿CÒMO HACERNOS CADA DÌA MÀS HUMANOS?

En mi oficina cuelgan varios cuadros sencillos con textos variados alusivos a la vida y a la autoestima del ser humano. Los coloqué con mucho amor, para que mis pacientes que los lean se sientan reconfortados con su lectura, y por considerarlos como unos cortos y profundos “Tratados de Sabiduría”, dignos de ser aplicados en la cotidianidad de nuestras vidas. Dentro de las grandes enseñanzas esbozadas allí con claridad, una hay que me toca más que el resto. Es aquella que deja significar el reconocimiento de cada uno como lo que es realmente, tratando de mantener el equilibrio entre competencias y límites, con el fin expreso de no atropellar a nadie e igualmente lograr ser capaces de no permitir que nadie nos atropelle. Entre todo lo allí expuesto no encuentro nada que más se parezca a la condición requerida para construir una sociedad tolerante, capaz de encontrar alternativas distintas a la guerra para solucionar sus conflictos. En medio de todo, los filósofos, como Savater y tantos otros, tienen mucho más afinada que el resto la claridad mental necesaria para repensar al ser humano, mirando mucho más allá de donde miramos los demás, la gente del común. A ellos, por tradición e historia, debe en gran medida la humanidad la orientación de sus derroteros en momentos de crisis. Existe una enorme diferencia entre inteligencia y sabiduría. No siempre van juntas. Podríamos decir que para ser inteligente no se necesita ser sabio; en cambio para ser sabio sí se necesita inteligencia, y mucho más que eso: sentido común, que es como se dice corrientemente “el menos común de los sentidos”. Y ni para qué hablar de evolución espiritual -homologada como expansión de la conciencia-, más escasa todavía que la anterior en nuestro medio. Construir una sociedad reconciliada no es posible sin el cambio de quienes la constituimos. Mientras sigamos legitimando la violencia como forma de resolver conflictos, mientras no aprendamos a cambiar la confrontación por la cooperación, la paz seguirá estando lejos de nuestro alcance. Lo triste es que lo sabemos pero, aun sabiéndolo, seguimos asumiendo conductas totalmente contrarias al logro de lo que debiera ser nuestro objetivo fundamental. La coherencia no parece ser, precisamente, nuestro fuerte. De allí que el discurso vaya por un lado y la vida por otro. Con razón no vemos resultados. Con razón todo se nos va en retóricas gastadas que a nadie convencen. Con razón la vida se nos convirtió en un eterno recomenzar sin jamás haber concluido la principal tarea. Y no podrá ser de manera diferente mientras no haya cambios desde el interior de cada uno. El amor propio no es lo que normalmente creemos: actitudes obstinadas, egocéntricas y soberbias. Generalmente quien se ama a sí mismo es cualquier cosa, menos arrogante. Se muestra humilde y tolerante con los demás porque tiene conciencia clara de sus límites, los reconoce y los asume. Tampoco se siente menoscabado por solicitar ayuda en caso de necesitarla. Manifiesta su verdad con sencillez y firmeza y se abre a la verdad de los demás sin considerar que siempre sea él quien tenga que decir la última palabra. Porque, bien pensado, y si “civilizada es aquella persona, o sociedad, que busca solucionar sus conflictos de manera diferente a suprimir a todo contradictor”, lo que equivale a decir que la aceptación sensata de la pluralidad, es la mejor garantía de enriquecimiento y desarrollo armónico de los grupos humanos, el caso está como para sentarnos a llorar. Porque dadas nuestras particulares características, podríamos, fácilmente, ser catalogados en la escala evolutiva en la misma categoría del Homo Cromagnon. Y conste, no estoy para nada segura de no estar ofendiendo a nuestro antepasado

SE NECESITA CONSTRUIR VERDADEROS HOGARES DE AMOR

¿Quién no ha soñado alguna vez tener una casa o un apartamento espectacular en una buena urbanización de clase media o clase media alta? ¿Quién no ha visto desde los ojos de la admiración y la aspiración, tener las mansiones de los ricos y famosos? Han sido muchos. Incontables personas también han invertido años de trabajo y ahorro para poseer una vivienda parecida a la de sus sueños, y siguen gastando su vida para conquistar y mantener una casa o un confortable apartamento con el cual sentirse bien. Si nos esforzamos para tener una residencia material confortable ¿Cómo no estar dispuestos a invertir tiempo y esmero en construir al verdadero y auténtico fortalecimiento moral y espiritual de la familia que vive en ese hogar? Vivienda significa fuego, calor, amor, respeto, consideración, lealtad entre sus miembros y hace referencia a la tibieza que se genera cuando personas que se aman y buscan su mutua felicidad, habitan bajo un mismo techo y crean relaciones de cordialidad, honestidad, fidelidad, comprensión, responsabilidad y afecto. Construir un hogar implica en principio dos cosas: La primera, debe ser único, la exclusividad es una característica fundamental porque cuando coexisten varios núcleos familiares, los sentimientos están repartidos y es difícil consolidar lo auténtico. El concepto que tienen muchos venezolanos de tener y convivir con ‘sucursales’ o “segundos frentes” tan lamentablemente difundido en nuestro medio, no cabe en las altas exigencias emocionales y actitudinales que la construcción de un matrimonio, de un hogar de amor verdadero plantea. La fidelidad es condición imprescindible para que pueda edificarse un hogar como el que necesita la sociedad venezolana y merecen nuestros hijos e hijas. El segundo aspecto es este: En la labor debe trabajarse todos los días, con constancia y esfuerzo, con clara conciencia, pues es como una construcción física donde con cada palabra, gesto, actitud o detalle, ubicamos un ladrillo. Al igual que en una obra civil, la construcción de un hogar de amor tiene una serie de elementos. El primero es el terreno, que está constituido por la verdad y no por la falsedad, el disfraz, la hipocresía. No se puede construir con firmeza en un territorio de mentira, farsa y engaño. Un hogar debe fundarse en cuatro verdades esenciales: La primera, verdad auténtica en las personas que lo forman. Quienes conforman una familia monoparental deben ser íntegros, auténticos y honestos. Cada miembro de la pareja (origen de la familia) debe tener claro su ‘yo’ para poder construir un buen ‘nosotros’. La segunda, verdad en las intenciones. Una familia debe establecerse con un doble propósito: Lograr la felicidad cotidiana de la pareja y traer al mundo nuevas personas, que sean a su vez individuos felices y capaces de convivir con el modelo, con el ejemplo dado por sus padres. Cualquier otro móvil que nos lleve al matrimonio o a un concubinato puede conducirnos al fracaso y la equivocación. La tercera, verdad en las circunstancias. Todos tenemos situaciones en la vida, fruto del pasado y las vivencias. Debe existir claridad sobre nuestra realidad al momento de fundar una familia. Ir ocultando información relevante, como la existencia de hijos e hijas que van naciendo uno tras otro fuera del matrimonio con diferentes parejas paralelas a la legal, por ejemplo, puede generar problemas y pérdida de confianza en el esposo o esposa. La cuarta, verdad en los sentimientos. Hay muchas emociones que pueden confundirse con el amor, pero no sirven como sustento para una buena vida en pareja primero y en familia después: La pasión, el cariño, la admiración, el respeto mutuo están incluidos en el amor, mas no lo sustituyen… La convivencia humana es muy compleja porque somos distintos, tenemos pensamientos, modelos de crianza, condición social, nivel intelectual, académico y profesional, necesidades y puntos de vista diferentes, y solo el auténtico amor puede ayudarnos a comprender y aceptar al otro con sus debilidades y sus fortalezas, resolver las dificultades y seguir adelante siempre que sea posible. Porque hogares de amor es lo que necesitan Venezuela y el mundo. Por ello, amigo lector la invitación que le hago hoy, es a que cada uno de ustedes edifique el suyo con amor verdadero, con esmero, con desvelo y sobre todo con respeto a su pareja y a sus hijos para quienes usted tiene que ser no solo un modelo de intelectualidad, sino un modelo de “MORALIDAD”, no haga como el gato que al eliminar sus excrementos, trata de taparlos.

¡Así de dulce puede ser su vida!
¿Quiere aprender a preparar un buen dulce de leche? Ponga a hervir a fuego lento un poco de leche junto con el azúcar, ojalà en una cacerola de teflón para que no se pegue. Sin dejar de mover con una cuchara de madera, poco a poco vaya añadiéndole unas gotas de agua con bicarbonato. Cuando lo vea espeso, tendrá listo el manjar. ¿Quiere saber un truquito para saber si se ha llegado al punto de cocción? Mueva la porción con la cuchara de madera. ¿Ve el fondo del cazo? Si lo ve, el dulce está en su momento preciso. Ahora debe servirlo en un recipiente refractario, donde puede adornarlo con pasas o vainilla. Ojo, ¡cuidado! no lo empalague. Por eso, si quiere agregarle algún colorante, trate de que éste no tenga demasiada azúcar. En cada cosa que haga o en cada situación que le toque afrontar amigo lector (a), puede verle el lado dulce a las cosas. ¡Claro! Le toca revolver las cosas a fuego lento y en su momento preciso. De lo contrario, se puede recalentar. En la receta de su vida, la leche, el azúcar, la vainilla o el colorante, dependerán de su gusto. Sus ingredientes pueden ser el amor, la fe, las ganas, el estilo que tenga para vivir y, por supuesto, el invaluable toque secreto del cariño con el que cocine. Y se preguntará: ¿En este caso, qué viene siendo la cucharada de bicarbonato de sodio, la misma que se disuelve en la taza de agua? Esa porción, que es la que neutraliza la leche para que no se corte al concentrarla, puede ser el equilibrio que usted les imprima a sus acciones. ¿Sabe qué es lo mejor de este dulce que le recetamos hoy? ¡Qué hasta el más diabético puede saborearlo! La verdad es que dulces hay muchos, tantos como etapas y situaciones deba afrontar a lo largo de su vida. La clave de nuestra ‘pócima espiritual’ está en esa sazón que usted alcance a imprimirle al almíbar de su vida. Por ello, le sugiero estos 10 tips para una vida dulce 1. La fe: El ingrediente más exquisito para ver la vida dulce, es tal vez el más complicado de conseguir para algunos. El mismo consiste en llenar la mente de fe. 2. El amor: Esta es la poesía de los sentidos. No hay mejor receta para ver la vida dulce. Y si bien es cierto que el amor es llama y deseo, también es claro que es una semilla que se debe sembrar. 3. La salud: Las nueve décimas partes de nuestra felicidad está en ella. ¡Cuide su cuerpo! 4. La oración: No se trata de acudir a la retahíla de palabras que se dicen sin sentido. La oración descuidada, esa que es perezosa, no es el mejor ingrediente. Orar es una propiedad del corazón, no de los labios. 5. La risa: Ella es salud. Y que se sepa, no hay ningún tipo de veneno o amargura en una agradable sonrisa. Es más, un buen momento de risa activa la circulación de la sangre. 6. Soñar despierto: Este sí que es un manjar, entre otras cosas, porque alguien que no tenga sueños, no sabe para dónde va. 7. La simpatía: El estar anímicamente dispuesto a agradar a los demás, hace que la vida sea más agradable. 8. Entusiasmo: El desanimado, todo lo ve ácido; mientras que aquel que se llena de energía, emprende los mejores proyectos de la vida. 9. La autenticidad: Agradezca a Dios sus valores. No pretenda ser el que no es. 10. La solidaridad: Quien presta al pobre, presta a Dios. Y lo mejor es la recompensa que recibe. Recuerde siempre, que con Dios en nuestros corazones ¡somos invencibles!

¡Tanto tienes tanto vales!
En este mundo materialista en el que vivimos, las personas se vuelven cada vez más interesadas y si usted tiene dinero o posibilidades de ayudar en algo, lo saludan con mucho cariño y respeto, pero si por el contrario está desempleado, o anda en algún apuro económico, cuando le ven venir se cambian de acera porque “ahí viene aquel pobre limpio (a) con su montón de problemas”. Así es la vida de ingrata... cuando les presentan a alguien lo primero que hacen es mirarlo de arriba a abajo para determinar su porte, su ropa de firma y si tiene posibilidades de ser adinerado, luego le consultan directamente: “¿De qué familia es usted?”. A muchos no les importa usted como persona, sino por lo que es o podrían obtener a través suyo, dependiendo de los títulos y la apariencia podríamos encontrar amigos (as) rápidamente, pero cuidado, porque recuerden que más de uno con apariencia de “bestia” termina siendo el Príncipe Azul como en el cuento de la Bella y la Bestia. Historias hay muchas, conocemos el caso de una gran amiga que fue a comprar un carro último modelo, y no se lo vendieron por su apariencia un tanto desaliñada, claro, el que le hizo semejante desplante “se jalaba luego las mechas” cuando otro compañero -de esos buena gente que todavía quedan- le atendió amablemente sin dejarse llevar por su aspecto, logrando realizar la gran venta y ganándose una buena comisión. Sinceramente no me acostumbro a vivir en este mundo donde dominan los interesados (as), “los trepadores (as)”, a quienes no les importa llevarse por los “cachos” a quien sea con tal de lograr ascensos y aumentos de salario, en eso se han convertido una buena parte de seres “humanos” venezolanos (as), lástima que la amistad, los principios y los valores hoy se han convertido en “cualquier cosa”. Pero no todo está perdido, aún quedan algunos “amigos (as) de verdad”, gente que “se saca el bocado de su boca” para ayudar al necesitado sin importarle si está bien vestido o si huele a perfume de marca, a ellos debemos imitar si queremos tener paz en nuestro corazón. Con el fin de que germine la semilla del amor y la solidaridad en su corazón, hoy compartiré con ustedes un cuento que ha ido pasando de generación en generación. Resulta que había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más linda y grande del jardín. Sin embargo, se daba cuenta que la gente la veía de lejos. Un día notó que a su lado siempre había un sapo grande, oscuro y que era por eso que nadie quería verla de cerca. Indignada ante lo descubierto, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: -“Está bien mi bella rosa, si así lo quieres lo haré.” Poco tiempo después, el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: -“Vaya que te ves muy mal. ¿Qué te pasó? La rosa contestó: -“Es que desde que te fuiste, las hormigas me han comido día a día y nunca pude volver a ser igual”. El sapo sólo contestó: -“Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín”. ¿Entendieron el mensaje apreciados lectores? Muchas veces despreciamos a los demás por creernos superiores, más bellos, o simplemente porque no nos sirven para nada ya que no tienen dinero, olvidamos que hay cosas más importantes. Comprendan que Dios no hace a nadie para que sobre en este mundo. Todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás, o algo que enseñar; por eso nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona que hoy despreciamos sea el sapo que ocupamos para mejorar nuestra vida. britozenair@gmail.com
¿CÒMO COMUNICARSE CON SUS HIJOS E HIJAS?

Recuerde que su hijo (a) es una persona, con todo lo que implica este misterio compuesto por un cuerpo, mente, alma y espíritu. Tiene una identidad propia, una personalidad que se va haciendo durante toda su vida. Su capacidad de razonar, de discernir, de elegir está ahí y hay que promoverlas. Tiene el derecho a emprender un camino personal, a buscar libremente opciones que lo ayuden a crecer integralmente. Tiene derecho a pensar, a analizar las cosas y ensayar cometiendo errores comprensibles en cada etapa de su vida. No hay en él o ella perfección total, nunca la habrá, sino un trayecto donde irá creciendo y siendo cada vez más perfecto de acuerdo a sus posibilidades y limitaciones. No es, por lo tanto, un robot al que se le programa para hacer las cosas, ni tampoco una arcilla a la que el alfarero, papá o mamá, va moldeando de acuerdo a sus criterios, apareciendo al final un producto "hecho en casa" de un ser sin criterios propios ni aspiraciones personales. Tampoco es un arbusto silvestre, de los que crecen en la selva a su antojo, solamente guiado por sus instintos y gustos individuales. No es propiedad suya como si lo es su carro o un televisor. Realmente no le pertenece, sino que es de su Divino Hacedor y está destinado a vivir en la comunidad humana como un ser útil a la humanidad. No cometa el error de ayudarlo a crecer tratándolo como un esclavo, corrigiéndolo burdamente, ofendiendo su ego con palabras hirientes, maltratándolo físicamente o lo que es peor, en su autoestima. La paciencia en la formación es importante, el diálogo constante que implica saber escuchar y hablar de acuerdo a su entendimiento, y comprender que él o ella pasará por diferentes etapas en su desarrollo y cada paso implicará crisis de ajustamiento, algo así como cuando las capas de la tierra se acoplan y producen, algunas veces, temblores o terremotos. Todos estos momentos en su desarrollo son importantes, sabiendo que los seis primeros años de vida son esenciales para moldear su temperamento, emociones, actitudes, visión de la realidad y fe en la trascendencia. Debe tener especial cuidado en el paso de la pubertad a la adolescencia y juventud primera y la madura. Recuerde que sigue creciendo por dentro, configurando su personalidad hasta más allá de los 25 años, aunque en verdad uno sigue un proceso de superación que dura toda la existencia. No permita que aborte etapas, que juegue a adulto teniendo 16 años ni que quede estancado psíquicamente a los 14, teniendo ya más de 20 años. Promueva en su hijo o hija ideales hermosos, que aprenda a soñar y preséntele modelos reales de hombres y mujeres célebres y para eso qué bien hacen las biografías. Entre éstas están la de los santos, que nos hacen mirar más allá de lo terreno y buscar valores permanentes. No se olvide que su ejemplo es importante, pues por muchas palabras que le diga, lo que más lo motivará será su propia vida. Hay que saber reprender, presentando el porqué de la corrección y cuando se da un castigo, que tenga proporción al error cometido y sea consecuente, no se lo levante hasta que lo cumpla totalmente. No desdiga en ese caso a su cónyuge cuando toma la decisión de hacer lo mismo con su hijo o hija, pues él debe ver que hay unión de ustedes dos en eso y en todo. Lo ideal es previamente compartir entre ustedes como papás y decidir ambos lo que harán con sus hijos. Aprenda a ser el mejor amigo de sus hijos, compartiendo con ellos el tiempo necesario, sea para aconsejar, jugar, estudiar juntos, pasear y, por supuesto, orar y comer juntos. ¡Qué lindo es ir a la iglesia juntos! Hágale ver que ser familia es una gran dicha, que tener un hogar en una bendición y que en el centro de su casa está Dios, quien realmente preside el hogar, pues con Él todos somos invencibles.
¡APRENDAMOS A LEVANTARNOS Y A NO SEGUIR CAYENDO!

A lo mejor es usted una de esas personas que siempre recibe golpes ‘domésticos’, de esos que le dañan el semblante a cualquiera. Nos referimos a aquellos contratiempos que van noqueando su estado de ánimo, poco a poco. La falta de plata, de empleo, la rutina, las rabietas, la pereza de ir al trabajo, la jaqueca, el recuerdo de un amor perdido y hasta el ‘guayabo’ después de un abandono, casi sin notarlo van quitándole las ganas de vivir. ¿Cuáles son los antídotos? Las respuestas podrían ser obvias: Para la falta de plata, lo mejor sería buscarla encontrando un empleo; ante la rutina, podría apostarle al cambio; tras las rabietas, no le caería mal una gota de serenidad, en fin… Sin embargo, más allá de las ‘recetas espirituales’ aquí consignadas, debería analizar por qué afronta tales molestias. ¿Qué es lo que ocurre? Que le falta andar por este mundo contagiado de un acertado sentido de vida y optimismo. Ni siquiera sabe qué puede hacer por su hogar, por su vida, por su familia, o para qué estudia o trabaja. Se la pasa haciendo las cosas como un simple borrego, manso, sumiso y resignado. Marcha no hacia donde debe, sino por donde vaya el rebaño que guían los demás. Cuando se camina sin fe se termina impregnado de aburrimiento, de tedio, de cansancio y, de paso, se ‘aborta’ la mejor chispa que puede ostentar: ¡La del entusiasmo! La persona que dice estar aburrida, es porque no ha logrado definir el significado de su sueño. Lo que sí tiene inmerso en su cerebro, como si se tratara de un ‘chip’, es el concepto del tedio. Habla de él, lo piensa a toda hora y, lo que es peor, lo padece. ¿Le ha sucedido que cuando se mira por dentro y se cuestiona para dónde va, la imagen que ve le aterra? A veces ni sabe responderse usted mismo por qué le pasa eso. A decir verdad, no hay que hacer muchas cosas para encontrarle el rumbo a su mundo. Todo está en el amor con el que haga las cosas. Usted puede ser el mensajero más mal pagado del mundo, pero si cada diligencia que le corresponde hacer, la cumple con amor, le encuentra las ganas precisas a su oficio. Sea médico, ingeniero, abogado, psicólogo, politólogo, periodista o presidente, igual debe ponerle empeño a cada tarea que le impongan; incluso más allá del sueldo o del prestigio que su labor le represente. No es cuestión de palabrerías; es sólo un asunto de actitud. Tomar la dura realidad que le ofrece la vida y convertirla en un reto, es un gran paso para soportar los llamados golpes domésticos. Por más que haya sido noqueado por los demás o por las contrariedades, usted posee todavía dentro sí la fuerza interior para cumplir su misión. ¡No maldiga su suerte! Dios nos trajo a la tierra a ser felices, y somos solo nosotros quienes aceptamos y consentimos que los demàs nos atropellen. Si sufre, acuérdese que nadie en la tierra está libre de padecimientos. Por citar sólo un ejemplo, ningún estudiante aprobará su curso si antes no ‘se estudia’ las lecciones. Tenga entereza para asumir los retos que la vida le ofrece, no se deje abatir. Todo lo que le sucede tiene una razón de ser. De los malos ratos siempre surgen cosas buenas. En vez de gastar tiempo suspirando y entristeciéndose por las muchas manchas de su triste pasado, lo mejor sería poner un poco de esfuerzo para despercudirse de tantas malas rachas. No se la pase esperando sentado (a)lo que cree que es bueno para usted. ¡Tome decisiones y ejecútelas! Es mejor creer con fe que tiene la ‘gasolina’ suficiente para prender los motores de todo lo que vaya a emprender. Actúe desde ya. Y si algo falla: ¡Persevere! … Que yo sepa, nadie se ha muerto de eso. Por eso, hoy le doy el consejo efectivo que le doy a mis pacientes en la consulta: ¿Cómo ser un ‘campeón’ en 10 asaltos? 1: No por una piedra que aparezca en su camino, usted va a devolverse. ¡Cuánto más difícil sea el obstáculo, mayor será su gusto al superarlo! 2: Tenga capacidad de reacción ante la adversidad. Ponerse a llorar sobre la ‘leche derramada’, no le servirá de nada. 3: No mire el trabajo o la tarea de la escuela como una pesada obligación, sino como un sendero para llegar a donde quiere. 4: Cuando una persona es perseverante, así no sea muy inteligente, obtiene grandes triunfos. 5: Ser persona es lo más difícil de la vida. Sin embargo, así le cueste, aprenda a ser gente. 6: Si huye, no triunfa. Pero, ojo, no se le mida a peleas de ‘tigre con burro amarrado’. 7: Rompa esquemas, sin herir susceptibilidades. Ser creativo es un buen peldaño hacia el triunfo. 8: Cada pensamiento positivo eleva hacia el cerebro una oleada de ánimo. 9: El primer paso para tener una personalidad, es conocerse a sí mismo. 10: Sepa que Dios vive en el mundo, en la aldea global, en su cuadra, en su edificio o en su propia casa. ¡Y lo mejor es que siempre lo acompaña! Otra cosa es que usted no lo acepte como ‘vecino’. Recuerde: que con Dios en nuestro corazón “SOMOS INVENCIBLES”

Cómo afectan los problemas económicos a la pareja
Zenair Brito Caballero
Independientemente de los conflictos variados que pueda tener una pareja, uno de los factores que puede fomentar y ayudar a que estos problemas se mantengan, son las dificultades económicas. Qué duda cabe que pocas veces aparece sólo y aislado de otra problemática; habitualmente suele ser el añadido a una situación de por sí complicada.También suele suceder que las dificultades económicas llevan a la pareja a desarrollar otro tipo de problemas que antes no tenían.Sea como sea, está claro que el dinero es un factor agobiante cuando empieza a escasear y debemos estar predispuestos a que esto ocurra en cualquier momento. Siguiendo una estrategia previsora, conseguiremos que no se convierta en una catástrofe.
Una excusa perfecta para discutir: Son muchos los factores que pueden llevar a una pareja a esta situación complicada, y unos tendrán más rápida solución que otros: Sueldos bajos. Imprevistos. Mala organización de la economía familiar. Despidos inesperados. Largos periodos de DESEMPLEO. Problemas personales de uno de los miembros (ludopatía, adicciones, personalidad irresponsable, manirrota, soñadora, etc.) Interés por aparentar lo que no se es, con el gasto excesivo que conlleva. Todos estos factores repercuten en el día a día de una pareja, sobre todo debido a la presión que ocasiona el no disponer de lo que nos gustaría. Aparecerán discusiones alrededor del tema, con mucha tensión y presión. Cualquier compra puede parecer un peligro o un capricho innecesario a los ojos del otro y el reproche puede aparecer en cualquier momento.Detalles que en otras ocasiones pasaron desapercibidos, ahora hacen montar en cólera a nuestra pareja. Podemos ser criticados por un mínimo gasto sin importancia. Recuerda que las discusiones muchas veces sirven para sacar trapos sucios, así que ésta será una buena excusa para hacerlo. Tendremos que controlarlo en nosotros mismos y en nuestra pareja, no podemos engordar el problema actual con cosas del pasado.
Un problema de dos
Van a aparecer sentimientos de malestar, angustia, tristeza, baja motivación, depresión... Generalmente, uno de los miembros de la pareja será el que intente animar al otro, pero hay que tener en cuenta que ambos están en la misma situación y los dos deben intentar solucionarla. Hacerse la víctima sólo servirá para que el otro nos lo recrimine. Cuando el problema es debido exclusivamente a la actitud y forma de ser de uno de los cónyuges, el problema a tratar será primero enfrentarle a su realidad, darle alternativas de solución y, llegado el momento, buscar ayuda exterior. Ante un problema de ludopatía o de obsesión por aparentar o por gastar, la pareja encontrará muchas dificultades para solucionarlo, por lo que hablamos de algo más grave y necesitaremos ayuda externa que nos guíe. Aparte de este caso, el resto de las situaciones podrán ser abordadas con una actitud resolutiva y solucionadora del problema. Se trata de comprometerse a mejorar la situación con un actitud activa
La indefensión ante la falta de trabajo o la escasez de medios nos llevará a un estado de ánimo decaído y descuidado que intentaremos evitar. La mejor solución es buscar alternativas y ponerlas en práctica, no desistir a la primera de cambio y confiar en nosotros mismos y en nuestra capacidad resolutiva. Disponemos para poder cubrir las necesidades básicas. Establecer una previsión de gastos fijos y de meses flojos de ingresos.
Intentar por todos los medios mantener una base fija para imprevistos.
Establecer un compromiso personal por ambas partes: si estamos unidos, será más fácil, no dejes que tu pareja te solucione el problema. Piensa qué puedes aportar tú. Buscar alternativas y ponerlas en práctica; primero las más viables y, si no funcionan, empezar por las que menos nos convencen.
La actitud pasiva y angustiada no soluciona el problema. Ponte las pilas.No recriminar al otro por los gastos que realiza o por las compras innecesarias. Decide lo que es imprescindible y lo que no, para que los dos lo tengan claro. Recuerda que están juntos en el mismo barco.Relajar tus exigencias, encontrarás la solución mucho antes. A la hora de buscar trabajo, flexibiliza lo que te interesa y baja el listón; para salir del apuro, cualquier trabajo sirve. Después, buscarás algo mejor. Prémiate cada vez que consigas un objetivo. Positiviza lo que tienes y de lo que dispones y aprovéchalo. Deja de quejarte por lo que no tienes. Realizar actividades que relajen la tensión (paseos, visitas a amigos o familiares, acudir a actos gratuitos en el barrio, exposiciones, charlas, etc.). Se pueden hacer cosas sin gastar. Analiza la situación de tu pareja y concluye si tiene un problema o no. Has que lo vea y buscar ayuda psaicoterapùtica.

“COMPRIMIDOS DE MENTIRAS”

¿En qué cree usted amigo (a) lector (a) que gasta la vida la mayoría de la gente? - En tratar de impresionar a los demás. Muchos nos la pasamos a toda hora pensando cómo cautivar la atención de nuestro esposo o esposa, del ‘profe’, del jefe, de los amigos, de los vecinos, de los alumnos, en fin… Casi todos, sin siquiera notarlo, buscamos algo con esta forma de actuar: presumir o hacer que los demás nos tengan en alto concepto. Lo grave es que, en ese afán de vanagloriarse, exhibirse y glorificarse somos capaces de todo, hasta de ingerir unos pequeños fármacos que, para el caso de este artículo, hemos decidido llamar así: ‘Comprimidos de mentiras’. ¡Claro! las personas se dividen en aquellas que les gusta probar los efectos de estas peligrosas medicinas y las que son reacias a ingerirlas. Los hombres y las mujeres que mienten suelen ser menos rigurosos y más flexibles. La disposición hacia ese producto farmacéutico de los ‘comprimidos mentirosos’, que intervienen en sus organismos, requieren de alguna desinhibición. Pero los que juegan a ser tal cual ellos son, que a decir verdad son muy pocos, viven convencidos que estas pastillas no son sino venenos que causan perturbaciones. ¿Yo miento? ¿Usted miente? ¿Él miente? ¿Todos mentimos? Cuántas veces manifestamos lo contrario de lo que pensamos en realidad, por temor a un rechazo, a un desprecio, a un desplante. Sucede en todas las esferas: en el trabajo, en la política, en la familia, en el club social y hasta en el sexo. ¡Claro! tampoco hay que probar la sinceridad a toda hora. Un ejemplo: A usted nadie lo obliga a llamar a la puerta del vecino para decirle todo lo fastidioso que le parece. Esas pastillas de verdad, tampoco se deben recetar. Somos mentirosos cuando somos falsos, cuando hablamos mal de los demás a sus espaldas, cuando decimos una opinión contraria a nuestro pensamiento. Cuando engañamos a nuestra pareja o a nuestros familiares. Algunos politiqueros son expertos en el arte de mentir, sobre todo, manipulando las emociones populares para mantenerse y perpetuarse en el poder. Sin embargo, hay que ser claros: para ser de verdad, no necesitamos de ninguna pócima o inyección. Hay ciertos momentos en la vida de un hombre y de una mujer que marcan la importancia de ser auténticos. Hay que asumir la vida como lo que realmente es: ¡sin máscaras! Aquí les doy los diez tipos de mentiras que son tan comunes en todos los seres humanos, y les pido que las lean para que analicen sus propias mentiras: 1. Las ‘piadosas’: Son las más peligrosas, porque cuando el engañado se entera de la falsedad, se siente peor. 2. Las de los politiqueros: Esas son las que más daño le hacen al país. De manera desafortunada, son las que más calan entre los votantes. 3. Las que hacen daño: Hay mentiras que duelen en el alma. Algunas de ellas son las que los hombres les dicen a sus mujeres y viceversa. 4. Las que surgen por el mero ‘gusto’ de mentir: Quienes son así, son ‘mitómanos’. 5. Las mentiras dichas para complacer a los demás: Esas son las que utilizan con frecuencia los ‘jala mecates’. 6. Las que se dicen el Día de los Inocentes: Son las mentiras de los bromistas, las cuales producen rabia antes que simpatía. 7. Las de los falsos pastores: Son las que proclaman algunos ilegales voceros de la santidad. 8. Las de los niños: Los pequeños son incapaces de distinguir lo real de lo posible. Y aunque hay que enseñarles a no mentir, tampoco se les puede agarrar a golpes cuando se les sorprende en una de ellas. 9. Las de los que buscan fama: Son aquellas mentiras dichas para impresionar o destacarse. 10. Las que nos creemos: Son las que nos contamos a nosotros mismos, y Con ellas evadimos muchas responsabilidades.

¿Cómo los padres deben enfrentar la adolescencia de sus hijos e hijas?

Aunque la adolescencia puede ser percibida como una época difícil, el proceso de maduración que implica, puede dar lugar a cambios positivos en la persona que faciliten la superación de los problemas del pasado. La preocupación de los padres se suele asociar con los períodos de incertidumbre, confusión e infelicidad experimentados por los y las adolescentes. Pero, a pesar de todo esto, es importante no olvidar que, aunque pueden venir tiempos difíciles, la mayoría de los adolescentes no desarrollará problemas graves. La mayoría de las dificultades en la adolescencia, por tanto, no son ni graves ni duraderas, aunque esto es de poco consuelo para aquellos que tienen que enfrentarlas. Los padres pueden llegar a sentir que han fallado. Sin embargo, aunque pueda decirse cualquier cosa en el calor del momento, los padres todavía juegan un papel crucial en la vida de sus hijos e hijas. Una de sus tareas es la de suministrar una base segura para que sus muchachos (as) tengan seguridad en sí mismos (as). Para que esto ocurra, los padres tienen que estar de acuerdo entre sí sobre como están manejando las cosas y apoyarse el uno al otro. Generalmente es muy perjudicial cuando un padre se alía con su hijo o con su hija contra el otro padre. El siguiente requerimiento son reglas. Aunque los adolescentes crezcan rápidamente, los padres todavía son sus mantenedores y es razonable que sean ellos quienes decidan cuales son las reglas del juego, aunque algunas de estas puedan ser negociadas. A pesar de que los adolescentes puedan protestar, unas reglas sensibles pueden ser la base para la seguridad y pueden realmente reducir las discusiones. Las normas deben ser claras de forma que todo el mundo pueda saber en qué situación se encuentra, y deben ser aplicadas con justicia y de forma consistente. Las reglas también deben ser razonables y menos restrictivas según el adolescente madura y se hace más responsable. Los padres necesitan diferenciar que es importante y qué no lo es, ya que no pueden existir reglas para todo. Mientras que algunas cosas no serán negociables, debería existir un margen para la discusión en otras. Las sanciones o castigos del tipo de no poder salir o quedarse sin paga funcionarán mejor si son establecidas con anterioridad a la infracción, y no deberá nunca amenazarse con las mismas si no se van a llevar a cabo. Otra tarea para los adultos es el ser una fuente de consejo, simpatía y confort. Los muchachos y las muchachas sólo acudirán a sus padres si saben que éstos no los avasallarán, sermonearán o criticarán. Escucharlos es lo fundamental. Finalmente, los padres no deberían esperar que sus hijos e hijas se lo agradecieran - hasta que ellos no tengan hijos e hijas probablemente no se darán cuenta de lo agotadora que resulta la tarea de educarlos. britozenair@hotmail.com

¿CÒMO HACER PARA CONTROLAR EL ESTRÈS?

El trabajo es una de las actividades más placenteras que existen en nuestras vidas, pero puede generar una tensión altísima si no sabemos cómo controlar el famoso estrés. Por eso no estaría mal mi querido lector o lectora, que lea con mucha atención los consejos que le daré a continuación para que logre disfrutar mejor lo que hace y quizás con solo eso, usted y su familia podrán ser más felices. Las siguientes recomendaciones son producto de mi experiencia profesional como psicoterapeuta de familia y obtenida con mis pacientes, a los cuales aplico terapias antiestrés. Muchos de ellos, me han dicho después de seguir mis indicaciones, que han ido desarrollando un escudo contra la fatiga, y cuentan con una gran alegría que aprendieron a “trabajar para subsistir y no a subsistir para trabajar”. Créanme que se puede amigas y amigos lectores, la tentación de continuar con el motor encendido siempre está ahí, pero con voluntad y disciplina saldremos adelante y daremos el espacio necesario a cada una de las cosas que realizamos diariamente. La primera sugerencia importante es que establezca negociaciones con usted mismo. Sabemos que llevar trabajo a la casa no es muy saludable, pero si piensa que no tiene otra alternativa, limítese a una o dos noches. O haga algún otro arreglo que lo satisfaga, pero que no le agobie, porque de lo contrario su trabajo terminará convertido en un martirio. Es aconsejable comenzar a dejar la oficina 20 minutos antes de salir de ella. Para eso es necesario dejar una lista de las dos o tres actividades más importantes que queremos lograr al día siguiente. No se reproche ni se de “latigazos” si al otro día logró terminar con éxito sólo una de las tareas que pretendía finiquitar. Sólo asegúrese que las razones para no lograrlas fueron de mucho peso, y no porque “mató el tiempo” en actividades que no añadían valor a su labor. Por supuesto que no estaría mal que se matricule en un curso de yoga, haga una caminata de una hora tres veces por semana, se inscriba en un gimnasio o aprenda algunas técnicas de respiración y relajación que le enseñen lo que el poder de su mente puede ejercer sobre su forma de respirar y de ver la vida. Programe dos o tres actividades durante la semana, para que en las noches experimente que está tomando unas “mini-vacaciones”. Cuando algo nos agobia o preocupa mucho, es muy bueno coger una hoja de papel y escribir sin parar todo lo que venga a nuestro pensamiento relacionado a ese problema. Luego, déjelo a un lado, y duérmase o camine. A la mañana siguiente, tome el papel y léalo, puede que se asombre y hasta se ría de usted mismo. Verá que el problema o fuente de tensión no es tan grave como creía al principio o el día anterior. La estrategia está en no tomarse muy en serio la vida, ríase de usted mismo, y pregúntese constantemente, ¿Por qué esto me molesta tanto? ¿Qué importancia tendrá dentro de un año? Cuando el jefe lo llame e inesperadamente, le pida que vaya a su oficina, no piense en lo negativo. Imagínese que lo van a elogiar por alguna tarea bien hecha, o que le van a asignar un nuevo proyecto o que le van a aumentar el sueldo. Es esencial aprender a controlar el pensamiento, porque dicen los que saben, que si la energía se focaliza en que algo va a ser de determinada manera, con toda probabilidad así será. Por último, haga que el regreso a su casa sea placentero, a pesar de las calles desastrosas y el montón de huecos en las carreteras trate de no llegar “amargado”, su familia no tiene la culpa de sus problemas laborales. Escuche música agradable, instrumental nada de “corta-venas” o de despecho; encienda la radio, aunque son muy pocos, algunos programas de radio, de vez en cuando, entretienen y estimulan. Jamás olvide que su meta es reducir el estrés, por eso lo mejor es bajar la velocidad y disfrutar su otro lado de la vida. A partir de hoy ayúdese usted mismo, ya que al final de cuentas es su propia salud la que sufrirá las consecuencias de las frustraciones diarias... ¡de usted depende ser más feliz¡
“CONTRA LA SOLEDAD AFECTIVA, CONECTATE CON EL AMOR”
En una ocasión me comentaba una amiga y colega psicóloga, los peligros de la modernidad en cuanto a los silencios familiares que en ocasiones se establecen y la falta de comunicación personal. Ella me hacia el comentario de lo negativo que resulta el hecho de que una persona puede estar chateando con un amigo o una amiga, y sin embargo no conversa con el hijo que tiene al lado. Corrientemente en los hogares pasan cosas así: cada cual “conectado” con un aparato diverso, pero “desconectado” de las personas más cercanas y amadas como los hijos o la pareja… Se va creando un vacío enorme que si bien, aparentemente es sustituido por el entretenimiento (hasta la adicción) que logran los modernos equipos electrónicos, estos no pueden reemplazar la comunicación y el afecto tan necesario entre los que viven bajo un mismo techo. Los niños y las niñas con mayores posibilidades económicas, encerrados y rodeados de cuanta técnica moderna se inventa, llegan a padecer de una profunda soledad afectiva y una pobre habilidad para la relación con sus iguales. Quizás, el ajetreado ritmo de vida moderno implica que en muchas ocasiones los padres no puedan dedicar suficiente tiempo a la familia. Los niños comienzan a sentirse solos que no es lo mismo que estar solos. La soledad afectiva amigos que me leen, no corresponde a la soledad física necesariamente, y son muchísimos los niños y las niñas que cada vez más “están” siempre con alguien pero “desconectados” de alguien. Estamos ante las primeras generaciones de adultos y de padres con mayor educación, más involucrados, conscientes y deseosos de darles lo mejor de sí a sus hijos e hijas. Pero, en ese proceso, hacemos tantas cosas para y por los hijos, que no nos relacionamos con ellos como personas. Reconocemos que son muchas las actividades, los trabajos, los deportes, los juegos, las oportunidades que se les están dando a los niños y a las niñas, que obligan a los papás a estar corriendo para allá y para acá con ellos, haciendo cosas, trabajando más, luchando más, esforzándose más para poder costear todo esto y por lo tanto no están, no disponen de esos espacios sagrados (sin ninguna clase de agenda ni presiones), que son donde se gesta la conexión afectiva con ellos. Esta forma moderna de “soledad afectiva” afecta a toda la familia, pero principalmente a los niños y a las niñas que necesitan, para su desarrollo integral, la atención, el cariño y la presencia activa de padre y madre. De acuerdo con la valoración que hago, se pueden apreciar en los niños y las niñas algunos signos específicos ante la soledad afectiva. Las reacciones de los menores ante estas situaciones son tan distintas como sus personalidades, pero básicamente se pueden mencionar varias reacciones típicas. Una de ellas, por ejemplo, son los niños o las niñas que se muestran muy huraños, esquivos, distantes, que no se quieren conectar con nadie. Es su forma de no arriesgarse a sentirse solos. Otros, reaccionan con mucha ira o con violencia. Y es la forma en que manifiestan la rabia y el malestar que les proporciona el sentirse tan solos, tan desprotegidos. Sobre todo los más pequeños, tienden a aferrarse mucho a las personas adultas que los acompañan casi todo el día como maestras, niñeras o nanas, a quienes quieren estar constantemente abrazados y conectados físicamente porque precisamente se están sintiendo muy solos. Otro signo de soledad afectiva se puede reconocer en los niños y las niñas que demandan constante atención. Los padres o las madres no pueden dejarlos un minuto porque si no el chico o la chica comienzan a llorar o manifiestan su ira, y esto es una señal de que no está sintiendo esa compañía más profunda de sus padres, esa conexión a nivel del corazón. Por ello afirmo que “estar” con los hijos es más importante que “hacer cosas” para los hijos. Es mejor dejar a un lado tantas actividades y limitarnos a unas pocas; ofrecerles poco pero bueno, para tener esos espacios en el hogar que nos permitan compartir el tiempo con los hijos, estar con ellos, no hacer cosas para ellos ni con ellos, sino estar con ellos.

“El maltrato emocional”

Las relaciones marcadas por el maltrato emocional, oscilan con un patrón cíclico, con fases en las que el maltratador se muestra cariñoso y atento, seguidas de fases de abuso emocional. Esta conexión efervescente e intermitente produce gran desasosiego y confusión en la otra persona, manteniéndola insegura constantemente respecto al amor de su pareja. Cuando cree tener asegurado el amor de él, éste vuelve a martirizarla, a manipularla, a sacar de la manga las cartas guardadas y ella siente una gran ansiedad por recuperarlo de nuevo. Los pequeños momentos de conexión cuando él le dice una palabra cariñosa o tienen relación sexual, hacen que ella recupere la esperanza y cuando sucede de nuevo el rechazo y el maltrato psicológico, la decepción y el dolor son intensos El vínculo traumático es similar al SÌNDROME DE ESTOCOLMO, el cual se produce cuando los secuestradores alternan entre la amabilidad hacia la víctima y el terror. Esto hace que los rehenes se vuelvan dependientes de sus captores tanto para sus necesidades emocionales como físicas. "El miedo es tan intenso que toda esperanza de supervivencia depende de complacer al criminal". Del mismo modo, en el maltrato emocional, la amabilidad y el abuso son también intermitentes y contribuyen a crear el vínculo traumático. Muchas víctimas de maltrato tienden a pensar que si se comportan del modo apropiado todo irá bien entre ellos. Pero no existe un modo apropiado, pues si un día se vuelve cariñoso contigo por haberle preparado una comida especial, una semana después puede insultarte precisamente por lo mismo. Es decir, el abuso no tiene nada que ver con la víctima, no depende de lo que ella haga o deje de hacer, no se produce porque ella haga algo mal o sea torpe o se comporte de un modo incorrecto. Tiene que ver única y exclusivamente con el maltratador y sus propios problemas psicológicos o de otro tipo, miedos, situación social, menos preparación académica, complejos, inseguridades y necesidad de control. El miedo del maltratador a ser abandonado y rechazado suele ser tan intenso como el de la víctima, y reacciona ante ese miedo tratando de obtener un control total sobre ella. El maltratador psicológico suele ser una persona inmadura, manipuladora y egoísta. Lo único que le importa es su propio bienestar y el status quo que logra y no quiere perder, y su víctima ha de atenerse a sus deseos en todo momento. No tiene en cuenta los deseos y sentimientos de su pareja porque sólo le importan los suyos propios. Percibe a su pareja como si fuera parte de él y estuviera bajo su dominio, en vez de verla como un ser independiente, con sus propios deseos, opiniones, preferencias o emociones. El abuso emocional puede llegar a generar un trastorno de estrés postraumático, con síntomas como pesadillas, problemas para dormir, digestivos, dolores de cabeza, frigidez, problemas de tensión arterial, poca concentración y amnesia parcial. Es frecuente que le den vueltas y vueltas a sucesos determinados, haciéndose preguntas como: ¿Realmente lo que hice fue tan egoísta como dice él? ¿Realmente soy tan estúpida y torpe? ¿Es que no hago nada bien? ¿Cómo es posible que reacciones así? ¿Qué está pasando? ¿Qué estoy haciendo tan mal? También son frecuentes los síntomas somáticos como dolores de cabeza, trastornos del aparato digestivo: diarreas, colon irritable, gastritis, úlceras gástricas, o problemas del aparato respiratorio. Las víctimas llegan a interiorizar la visión negativa que transmite el maltratador psicológico, viéndose a sí mismas como despreciables o como poca cosa. Todos sus intentos por dejarlo, por separarse, plantear el divorcio o escapar son inútiles porque el maltratador reacciona negando la responsabilidad, manipulándole los sentimientos, llenándole de regalos y diciéndole “perdóname mi amor no lo vuelvo a hacer” culpando a la víctima y degradándola o con más amenazas, hasta que ella se rinde sintiéndose confusa y agotada. Por ello es conveniente, para que esta situación no se mantenga, que se ponga un pie al frente y se tome la decisión más conveniente a fin de evitar, seguir siendo víctima de un maltratador psicológico y arruinar por completo la salud psico-física. ¡Atrévete! no tengas miedo, nadie es necesario ni indispensable, tu salud mental está primero o ¿quieres permanecer toda tu vida a los pies de tu maltratador? ¡Es hora que lo pienses, para luego es tarde¡ zenair@latinmail.com
¡Actuemos a Tiempo!
La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos, pero temperamento corto; autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos. Gastamos más, pero tenemos menos, compramos más, pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes, pero familias más pequeñas; más compromisos, pero menos tiempo. Tenemos más títulos, pero menos sentido común; más conocimiento pero menos criterio; más expertos, pero más problemas, más medicina, pero menos salud. Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores. Hablamos mucho, amamos poco, odiamos demasiado. Aprendimos a amar una vida, pero no a vivirla plenamente. Hemos llegado a la luna y hemos regresado, pero tenemos problemas a la hora de cruzar la calle y conocer a nuestros vecinos.... Nos proponemos conquistar el espacio exterior, pero no el interior nuestro. Limpiamos el aire, pero contaminamos nuestras almas, tenemos mayores ingresos, pero menos moral. Hemos aumentado la cantidad, pero no la calidad. Estos son tiempos de personas más altas con caracteres más débiles; con más libertad, pero menos alegrías; con más comida, pero menos nutrición; son días en los que llegan los sueldos a casa, pero aumentan los divorcios. Son tiempos de casas más lindas, pero hogares rotos. No guardes nada para una ocasión especial, por eso lee más y limpia menos. Si
 
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